
En enero, desde Define requerimos a la empresa que tuviera presente la fijación de objetivos y la exigencia de acciones comerciales en la implantación de los nuevos modelos de gestión.
La respuesta fue que en “la mayoría de los casos es una continuidad de la función que se desempeñaba y que los directores de empresa mantienen gran parte de su cartera”.
Señores, nada más lejos de la realidad:
- La carterización de Banco Principal ha sido un caos y es una de la causas principales de los problemas existentes.
- Las herramientas básicas no funcionan o aún no están habilitadas.
- La formación necesaria se está impartiendo tarde.
- No se han creado circuitos de seguimiento de ventas o actividad adecuados.
- El PI no facilita la información necesaria o está desactualizada.
- Se aplican criterios que perjudican las cargas de trabajo y los incentivos de los empleados.
Una larga lista de incidencias y acciones correctoras inadecuadas que provocan:
- Prolongamientos de jornada diaria.
- Trabajar los fines de semana.
- Incremento de cargas de trabajo.
- Deterioro en la relación con el cliente por falta de tiempo.
- Riesgo elevado de errores.
- Estrés, frustración, desánimo, pérdida de confianza en la entidad.
- Impresión del empleado de que no es un factor relevante para la dirección.
La implantación de modelos por el habitual método “prueba/error” solo es garantía de problemas graves que no deben ser asumidos por la plantilla.
¡EL BANCO DEBE SOLUCIONAR LA SITUACIÓN!
¡EXIGIMOS MEDIDAS REALES Y EFECTIVAS DE FORMA URGENTE!




