Intervención Define en la Junta de Accionistas

7 May 2026 | Circulares

Buenos días, Presidentemiembros del Consejo, accionistas.

Hablo en representación del Sindicato DEFINE y de los compañeros y compañeras accionistas que nos han delegado su voto. Nos presentamos ante esta Junta tras un ejercicio de grandes beneficios y dividendos históricos, pero también ante una realidad que esta Dirección ya no puede ignorar: una presión laboral que enferma a la plantilla.

Percibimos una falta de rumbo alarmante. Su estrategia para 2026 se limita a la inercia del recorte: el cierre de más de alrededor de 50 oficinas y la salida de aproximadamente 300 profesionales sénior, plantilla con gran experiencia de esta entidad. Están desmantelando la red física que nos da identidad, sustituyéndola por un «rodillo digital» que no solo excluye a la clientela, sino que exprime a quienes se quedan, soportando cargas de trabajo que ya califican como perjudiciales para la salud. La digitalización no es la amenaza, pero sí es una meta que actualmente se está gestionando mal.

Con más de 2.000 empleados y empleadas que superan los 56 años, el banco afronta un desafío demográfico que requiere soluciones negociadas y valientes. Un plan ordenado permitiría rejuvenecer los equipos, reducir costes estructurales y ofrecer una salida digna a quienes han construido este banco. Y por supuesto, todo ello acompañado de nuevas contrataciones y de los recursos tecnológicos adecuados y tan necesarios que nos coloquen como una entidad referente en el mundo digital.

Miembros del Consejo, el escenario legal ha cambiado. El Anteproyecto de Reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales es una advertencia directa: los riesgos psicosociales y la fatiga tecnológica deben evaluarse con el mismo rigor que un riesgo físico. Estamos viendo «pastillas y ansiolíticos en los cajones» como respuesta a sus campañas comerciales asfixiantes. No es solo estrés; es una negligencia reputacional y un riesgo operacional latente. Una plantilla agotada no puede prestar el servicio de excelencia que nuestra clientela y la propiedad accionarial merecen.

El Banco Sabadell es fuerte hoy gracias al compromiso inquebrantable de su plantilla, especialmente ante retos como la reciente incertidumbre corporativa. Pero ese compromiso no es recíproco. Si quieren proteger el valor de su acción, protejan primero a quienes la generan. Sean valientes, reduzcan la presión comercial a niveles humanos y abran una mesa de negociación para un plan de salidas ambicioso.

Por todo ello, exigimos:

  1. Paralización de la presión abusiva: Adecúen los objetivos a la plantilla real, no a una productividad teórica infinita.
  2. Mesas de negociación con la Representación Legal de las Personas Trabajadoras: Acuerdos de beneficios sociales, prejubilaciones, teletrabajo, etc.
  3. Respeto profesional: Dejen de ver al personal como un coste a minimizar y entiéndanlo como el motor de sus dividendos.

La sostenibilidad de este banco no se mide en el ROE de hoy, sino en la salud de su capital humano para el mañana.

Muchas gracias.